Tuesday, April 10, 2012

Cincel y Herida

Gladiolo - Google image

Volver atrás,
que Eva y Adán no muerdan la manzana
para que hoy,  sedientos
 ya no bebamos la copa del cinismo
 cuya vendimia ha ulcerado los paisajes.

Hasta la hierba sabe,
hasta la hierba entiende
el dolor de un hombre confinado
a su memoria.

¡Cuánta injusticia, jinete oscuro
apurando  galope sobre el viento!

El discurrir  de las lenguas marchitas
ese tañer de címbalos vacíos,
sin fulgores.

Tapiado en una celda,
 con la semilla de mostaza
en su mano reseca y temblorosa,
un falso reo da sentido a un ejército.

La mirada del niño afila
puñales ocultos.

¡Cuánta injusticia,  humo en los ojos!
¡Cuánto cincel golpeando en las heridas!

Forcé  distancias, trepé a los aviones
bebí café amargo en los hoteles.
El trueno de tu voz me perseguía
y temblaba el flamboyán bermejo
en  incesante aleteo de palomas.

Entonces ví el aguijón de la muerte
buitre insaciable,
clavado en un  gladiolo blanco.

¡Benditas sean las putas del planeta
que regalan su don en los caminos!
Ellas serán las primeras en pasar
por el delgado ojo de la aguja.

Jeniffer Moore


4 comments:

Demián said...

Hermosos tus escritos, mis felicitaciones Jenny

Demián said...

hermoso tu blog, mis felicitaciones

Pastor Aguiar said...

Tremendo, desde que comienza atrapa con ese arranque de universalidad existencial. Para mí, de lo mejor entre toda tu magnífica obra poética. Un beso.

Jeniffer Moore said...

Muchas gracias! Fuerte abrazo.