Veo que me haces un café.
En tus manos la música del gesto
atrapa hilachas de sol.
Casi terca bates el azúcar,
desgranas tu vida en aparente simpleza.
Lo has realizado tantas veces;
como la ensalada preferida,
que con temor de que no me guste, aproximas
al acaso de estos tuétanos de leña.
Por años te observo en silencio
como rachas de brisa alegrando la casa,
sirviendo, sirviéndonos.
El ramo de la mesa marchitó,
otro Diciembre merodea...el milésimo.
Estos pedacitos de vida que me regalas
ahora se repiten como jardines de mi noche.
De repente escudriño cada minuto en común.
¡Me has crecido tanto el alma!
que llego a preguntarme qué puede haber más hermoso
que mirarte largamente,
adorándote, tratando de descubrir en mi ser
algo semejante, que te merezca.
Y sólo puedo echarme a llorar,
estremeciéndome de huracanes,
queriéndote con una grandeza que nunca imaginé,
con una paz irrevocable.
Y dando gracias de nuevo,
siempre dándote gracias, vida mía!.
Pastor J. Aguiar
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Jeniffer Moore y Pastor Aguiar |
3 comments:
Tienes un blog muy honesto y hermoso, sin duda alguna. Me gustaría formar parte de tu vida, que sepas no me olvido y llevo 9 días buceando en este blog.
Un abrazo enorme
Gracias, cariño mío, por traer estos versos que te dediqué con tanta emoción, y las palabras son la punta del iceberg. Un beso grande.
Muchas gracias por pasar y compartir. Gracias David Saa Viccenzo por honrarme con tu lectura. Gracias querido Pastor por ese poema magistral y lleno de amor. Un abrazo muy grande!!!
Jeniffer Moore
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