Saturday, September 24, 2005

The day after RITA

Sea como sea

cual ave Fénix

han decidido resurgir de las aguas,

de los puños del viento,

de los muros sin fuerza.

Como sea, con su voluntad de dique

piedra sobre piedra

hombro amigo

han decidido renacer, no llorar más

demostrarle a Natura

que son sus hijos.

Se miran en silencio

reflejados en calles de agua,

van arrastrando la tragedia

de nuestras fragilidades,

de ser como hierba seca

a punto de candela.

Por momentos, sin preguntas,

por momentos, sin respuestas.

Por momentos, apenas

fe que se mueve.


JENIFFER MOORE

Thursday, September 22, 2005

SOBRE EL ARTISTA

En la nervadura de lo real

colibries invisibles

indagan otro aroma

un anhelo fecundo, de color remoto

de piedras replegadas

ocultas en el corazón de las cosas.

Y en la vivaz combinación del cosmos

con sus serpientes y escaleras

una fantástica visión subyace:

el que escribe, el que pinta

el que seduce

con el genio candente de su lira

los que moldean desnudez vestidos

de anónima grandeza,

el que abre los brazos y conjura

el canto pleno de universo y drama,

nutridos de inventiva, de ilusiones

de francas paradojas y vientos contrarios,

apoyados en la vara de lo insólito

en un juego sin fin,

a punta de lápiz y pasiones.

JENIFFER MOORE

Friday, September 16, 2005

Demasiado invierno en los ojos


Demasiado invierno en los ojos

desconocido, ileso

bajo su pie de escarcha,

quiso soplar un aterido verso

de entre sus labios cojos

más el silencio lo rodeó y no dijo

cuándo se iría.


Subió al jardín de su memoria

la parra umbría, los naranjos

el campo inmenso colgando en las paredes

de su recuerdo frágil.

Nada se aleja aunque se haya ido.

Tal vez, la boca de la muerte.

O el instante crucial

en que las aves cantan.


Demasiado invierno en los ojos

hicieron nacer este pincel que vive

desnudo como el verso

ingenuo como el alba.

Hasta el nómade, a veces necesita

un regadío de verdes

donde apoyar su nostalgia.


JENIFFER MOORE

Sunday, September 11, 2005

EN LIBERTAD INFINITA


Atrapados en libertad infinita
como una luz sin nombre en el espacio
antecedidos mil años por cadenas
otros mil esperando.
Rosa que cortada de su gajo
busca la vida
ni más fuerte ni más clara
podrá pasar, sin que la vieran
sin que tuvieran que borrar la tinta
de una lágrima parecida a una estrella.
Perdonar como perdona el rayo
la cabeza amparada en la tormenta
para tocar tan sólo por instantes
la razón de estar vivos.

JENIFFER MOORE


Sunday, September 04, 2005

VERSOS A MI PUEBLO

Como un pañuelo doblado que se abre

rosa de los destierros,

hace su aparición el día.

No conviene saludar su paso

no sea que nos mire, ojos de sol

y nos perfore el sueño,

o lo que es peor, nos deje

creer ingenuamente en su memoria.

Apenas tuvo hambre, llegó en fiebre,

se hizo de su nombre y de su suerte.

Tuvo razón, cuando afirmó que un día

sería necesario

correr y levantar la tapa

de esta olla que hierve.

Dejar salir, caer, llenar las calles

arrastrar esa herida por las plazas,

arremeter en contra de tus males.

Cómo no entenderte, pueblo mío,

que sufres así, que no te dejan

plantar verdad como árbol, bajo el cielo

y cosechar su fruto, en nuevos días.

JENIFFER MOORE


Saturday, August 20, 2005

CUENTO DE PIEL Y FUEGO

Presiento estar perdida
en este cuento de piel
y fuego
presa en la provocación
de un verso
murmurado a flor de labios
soñado sin derrotas
rojo, alucinado
prendido como la muerte
en las hogueras del te quiero.
No te deshagas en la ausencia,
humo y angustias.
El viento de tu sangre
enredado en los cuernos de la luna
vuelve a bajar su resplandor callado
hasta nuestras manos de sed
cuando amanece.

JENIFFER MOORE

Tuesday, August 16, 2005

Poesía para soñar

Cierra los ojos y viaja conmigo
invisible
sin rozar el suelo
por un cielo ancho y claro
bajo los acordes inefables de este piano
que desgrana para ti
su melodía.
Que resbale por tu piel
la blanca espuma de sus notas
música que abraza tus oídos
y cae inexorable
por tu cuerpo que vuela.
Porque eso somos
sobre este terrón de sacrificios:
un par de alas
surcando el cielo, en compañía.
Una soledad de a pocos, que volamos
en los rumbos del poema
casi escrito
en la lengua y en el miedo.
Y hasta que llegue
la hora de las estrellas
déjate llevar, idea y carne
en la danza sublime del que sueña.

JENIFFER MOORE

Thursday, August 11, 2005

Agosto

Es agosto otra vez y ya me abrasa
con su manto de espinas y de estrellas
nada ha cambiado aún, pero es distinto
la luna en cien pedazos resucita.
Es agosto otra vez, como era entonces
en la edad del castillo y de la arena
de la burbuja anclada en esos ojos
plagados de hastío, maltrechos de sombras.
Es Agosto, no temas, casi siempre
trae desiertos todos sus balcones
no habrá una multitud sobre sus calles
ni el cobarde que aplaude.
Es agosto y descalza me avecino
sobre el humo displicente que se hilvana
como un bordado nuclear insomne
en la ciudad abandonada.
El se va a ir, verás, siempre lo hace
llevando en sus bolsillos rotos
una llave de amor que no me entrega.

JENIFFER MOORE

De fantasías

Tengo un botellón de fantasías
brillando solitario en esta mesa,
sólo una gota pequeña he derramado
sobre lengua de silencio.
Me asombro de mis propias manos,
de la lenta catarata que me inunda
arrastrando versos como patos
que nadan sin prisa a las orillas.
Se ha ensanchado el cauce a costa mía
huesos y piel, uñas y dientes
mordiéndose en la rima
(como si al alma le importara el lente).
Tengo un botellón de fantasías
ansioso de papel, ebrio de tinta
y un faro que titila intermitente
para que encuentres pronto ese camino.

JENIFFER MOORE

NO ES UNO

Me preguntaron sobre la escalada del comunismo en América Latina y especialmente
en los escenarios de mi Argentina. Yo les dije:


Que se enfríe la tinta, que se enfríe
que vuelva a sus caudales tanto río
revuelto de sombras.
Que se aplaque la sangre, que se aplaque
en el retorno de la mirada clara
que no miente.
No es uno, son miles, son millones
los cuervos que desean
nuestros ojos.
Será el pan nuestro, sin Dios ni alas
pagado con el alma
entre sus rejas.
Que no empiecen a escribirnos sus historias,
que la paz de nuestros niños
no nos deje.
No es uno, son miles, son millones
la horda que llevo por mis venas
sin paciencia.

JENIFFER MOORE

Saturday, April 23, 2005



Jeniffer Moore

Escritora argentina que reside actualmente en Estados Unidos. Publicó el poemario Escritos de amor y otras soledades (2005) en Pontevedra, España y puede adquirirlo comunicándose via www.eltallerdelpoeta.com
Publica su obra en www.sanesociety.org y en www.poetario.blogspot.com
Contacto: jeniffermoore@yahoo.com


Saturday, April 16, 2005

EN SU TINTA

Es tu sazón la que penetra y llega
al único lugar que aún yace vivo
de este manantial que fuera lluvia
torrente desbordado
loco río.
Esa frugal comezón en la piel fría
el sinnúmero de versos que salpican
un verano de urgencias
tu medida
luego el beso del viento
en las hogueras
la Palabra en su tinta y este incendio
de ángeles y diablos en la lengua.
Somos dos
que logramos perpetrarnos
a riesgo propio
en la orilla vulnerable de la espera.

JENIFFER MOORE

DONDE ESTAS

Aquí, al borde mismo
del espanto
con el índice extendido hacia la llaga
sin comprender el infinito
sin saber
la anchurosa dimensión
de lo que sientes.

Sin embargo,
amanece la injusticia y veo
a mi pueblo llevando en su cabeza
un pañuelo de gracia.
Dónde estás
esas bocas repiten
Dónde estás
por respuesta reciben.

Cada cual que se busca, se encuentra
alguna vez, en cualquier día.
Bastará que recoja su mano
de revolver la herida.

JENIFFER MOORE

LIBELULA CELESTE

Casi medio siglo
de andar sobre la tierra
y aún no he criado alas como las aves
ni púas que me defiendan.
No me arrastré sobre el pecho entre la hierba
ni tuve parte entre los carroñeros del alma.
Viví todos mis años junto a un sauce
lamiendo las orillas de este río,
aletargada la lengua al sol de Enero
encaramada a Agosto, con uñas y serpientes,
olvidando las ofensas de las estaciones
para poder mirar de frente los ojos de Diciembre.
Casi medio siglo sin recostar la cabeza
porque Febrero me quitó la cama
y la quemó con un canto de rituales antiguos
para verme dormir sobre una piedra.
Y sin embargo, nunca el insomnio me zumbó al oído
aún cuando vino Junio, bramando humo y muerte.
Llegué a Octubre muchas veces
y bajo el mismo sauce encendí penas y fuego.
Marzo me sorprendió llorando, hasta la última hora,
y cada vez que lo enfrenté, guardé una herida,
Pero la vida junto al río, sana,
y llevé una docena de llagas hasta Noviembre
que me esperó en el mismo lugar, para abrazarme.
Nunca supe por qué Mayo estaba tan lejos
hasta que me perdí en sus veintidós laberintos
de los que nunca quise salir.
Septiembre me desconoció porque vivía
ajeno a la quietud asombrosa de sus tardes,
y le dejó a Julio un camino de velas encendidas
por donde aún nacen libélulas celestes.
Casi medio siglo
de andar sobre la tierra
y aún vivo descalza
porque Abril nunca me avisa cuándo llega,
y cada vez que partimos, voy perdiendo zapatos y certezas
aunque el sauce y el río van conmigo.

SUEÑOS

Si volara a ras de toda hierba,
si supiera
trepar a ojos cerrados
ese escalón apócrifo.
Entonces
me pondría un nombre
tacones azules
par de alas,
abreviaría en hojas todo el árbol
respondiendo a ese monte luminoso
que me llama insistente
cada noche.

JENIFFER MOORE

Y NO SERE YO

Tus ojos marinos, ventanales
de cielo y horizonte, de palabras
que huyeron de su sino,
melodiosos y serenos, vienen
a invadir la piel, de pájaros y trinos.
Tus ojos tienen alas, pies y manos
devorando millas y silencios,
(y aún no sé qué dicen cuando besan).
Tus ojos me navegan, capitanes
cabalgan estos montes florecidos,
por mis grutas descansan, cuando quieren.
Y no seré yo quien los detenga
ni el murmullo confundido de mis aguas,
ni siquiera el candil de alguna estrella
que olvidó apagarse en la mañana.
Y no seré yo quien apresure
la caricia marina que resbala
por mis cumbres de plata y abedules.

JENIFFER MOORE

VERSOS SIN AMARRAS


Algunos de estos VERSOS SIN AMARRAS, estuvieron atados largo tiempo a la oscuridad de los cuadernos, habrá que perdonarles cierto descaro por su falta de roce social. Sin embargo, ellos se han encontrado a sí mismos en tanta mirada anónima que habita las estaciones.



Me desperté pensando en ti
y fui hacia la luz de un verso oculto
a encontrar tu sonido
en las cuerdas heladas de la noche.
Me cubri de tu dulce compañía
sin sombras, sin mañana
y en el lenguaje universal de la piel,
en la cultura inequívoca de los sentidos
puse mi boca otra vez sobre el papel
para besar hasta el fondo
tus palabras.


....................................

Que puede haber más sutil
y más distante
que los cuernos de plata de esta luna
fría, vieja y solitaria,
sin embargo la veo y me estremezco
de luz, de fuego, de versos y nostalgia.



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Y hubo dos llamaradas, dos edades
dos círculos que nunca se encontraron,
una lengua de hiel, otra de encanto
y la misma ansiedad incontrolada.
Hubo cierta razón, tal vez perdida
en aquella verdad que se pintaron
el venía de ciento treinta guerras no ganadas,
ella estaba perdiendo su batalla.
Y hubo aún otro sol donde olvidaron
y otra lluvia, otro invierno, otras mareas,
ella supo que era Abril, él, Primavera
la confusa estación en que se amaron.

....................................


Pudiste pensar y desististe
del agobio infernal de andar muriendo
atado a una alforja de vocablos,
silencios e impiedades
suspiros de lunes por la noche
y una taza de café, sin luces.
Pudiste pensar y desististe
al oír el ruido de esos cascos
todo lomo, viento y crines
(que ironía!)
tan veloces, tan fuertes, tan sublimes,
imposible de huir o de alcanzarlos.

.........................................

A elegir! que se acaban los azules,
ya no hay grano de arena repartido,
a elegir de dos, uno
de tres, cuatro
de una sonrisa ecuánime, un sortilegio
que dure intacto hasta la mañana.
A elegir! que llega el tiempo de tormentas
de cubrirse los pies, llorar en calma,
no es necesario hacerlo a todas voces
podemos elegir, sin que nos oigan.

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No sabía vivir y si lo supo
no quiso verlo con ojos de conciencia
_Nadie sabe_ se dijo, en el camino
y prosiguió cantando bajo un verso.
Al paso tropezó, y en esa piedra
lo esperaba una zarza, todo espino,
calculó la distancia contra el fuego
se quitó los zapatos en un beso
y consumió la noche, como el vino.

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JENIFFER MOORE



MADRES MURMURANTES

Mira lo que hemos hecho
con nuestros brazos boas
nuestros silencios italianos
y las luces de Hispania,
parimos astucia, gen criollo
viril omnipotencia.
Ellos arrastran ahora
cadenas de atajos
grilletes de injusticia
y cantan sus loas al ombligo.
Mira lo que hemos hecho
nosotras, las anónimas
amamantamos hasta la indecencia,
protegimos sus espaldas
de ideas inclementes
y los que parimos en deshechos hospitales
nunca crecieron bajo sol de pampas.
Mira lo que hemos hecho
en todas las plazas
y en todos los mayos:
tangueros bilingües
con violines de seda,
piqueteros asombrosos
disertantes del olvido,
una masa anecdótica de lo sublime
que ama las barbas y las botas
abrazada a un farol, de madrugada.
Mira lo que hemos hecho,
nosotras, las madres murmurantes:
con restos de tapas y hojas sepias
ollas ardientes
calentamos un caldo de indolencias
mitigamos el hambre con canciones.
Más, a la hora cuando canta el gallo
y la tierra, en rocío se dispone
a abrir su vientre argentino,
mira lo que hemos hecho:
limamos la reja del arado, la lustramos
le pusimos marco de estrellas
la colgamos
y hasta hoy nos refleja
cual espejo.

JENIFFER MOORE

IN MEMORIAM

Todo viene hacia mí
todo se aleja
el mar es como los brazos de la vida,
cuerpo de espumas que se quiebran
en él soy hija que regresa.
El pescador lejano, como un faro
señala rumbos de nostalgia
y una estrella de plata
entre los peces del recuerdo.
Y yo no soy, no vine casi, pero veo
una muchedumbre que me nada
a brazo abierto por mis venas.
Serán las voces que durmieron
en un grito de exilio
y no besaron
esta arena de orilla que los nombra.
Yo los espero en medio de los días
mi memoria, la de todos, es una isla
un puente, una luz, el agua dulce
último sorbo de café envejecido
que sus manos guardaban.
Yo me hago roca que está cerca
y atrapo sus pies de libertad salvaje.
soy un buje nuevo que los salva
la oración desesperada de sus madres.
Es este sol, en el vapor del día
yo los veo,
cantan abrazados a las olas
miles de hombres, de árboles, de Patria
y van llegando
devueltos por el mar verde y sereno
a los pies del manglar, que aún los llora.

JENIFFER MOORE

PAN Y DESEO

Hay que elegir de dos colores
el que brille y se mueva
entre los pechos
como lagarto que huye
y no se esconde
regresando insaciable.
Hay que partir pan y deseo
morder una manzana
alguna noche
sentarse en el borde de la luna
sin zapatos
sin horarios.
Y sucumbir a todo aquello
debajo de la piel,
desenrollarlo
lloverlo de ansia y fuerza
repetirlo
subir una escalera suspendida
sin descansos
sin reproches
ni adversarios.
Sólo cuerpo contra beso
derribados
sobre un manto de luz
que siempre arde.

JENIFFER MOORE